De mi columna en El Día de Zamora.
Leo y comparto un enlace en el
Feisbu que viene a decir y dice que la Real Academia de la Lengua , advierte y pone fin
al “todos y todas, ciudadanos y ciudadanas” y, una vez dentro del artículo al
que me lleva el enlace, leo adjetivos como artificioso para tachar de
innecesarios esos desdoblamientos. “En los sustantivos que designan seres animados
existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es
decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los
ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto”. ¿Alguien duda de que las
mujeres estén incluidas en ese derecho al voto? Son ganas de tocarlos por
tocarlos.
Quiere una coincidencia que
descubra, acto seguido, una nueva página para mí en la misma red social que
tiene por nombre “Caja de resistencia”, en la que entro y me encuentro un
enunciado que dice: “Son felices porque el mercado les ofrece veinte marcas
distintas de bozales, correas último modelo y descuento por tener carnet de rebaño”.
Me parece distinto, alentador, pero nada más profundizar un poco, encuentro los
consabidos “espoleado y espoleada, confirmado y confirmada, algunos y algunas,
todos y todas” que me lleva al desaliento y a pensar que esto
si que es el mismo sonsonete con distinto collar y una marca más para añadir al
bozal del rebaño.
Lo que más jode, es que todo se
debe a una manipulación política, asimilada y acatada, ay, por el resto, que
parece que dirime a la mujer de todo lo demás, como si estuviera a la par del
hombre en el tema salarial y todo se resolviera usando mal y
malintencionadamente el lenguaje.
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